El sello IGP acredita que un producto es originario de una zona geográfica concreta

Cuando se nombra la palabra Denominación de Origen en seguida sabemos de qué estamos hablando. La buscamos a la hora de escoger un vino, una carne o una fruta o verdura. Pero, a parte del sello de Denominación de Origen, existe otro que también garantiza la procedencia y calidad de los alimentos, este es el IGP – indicación geográfica protegida- .

La IGP es un distintivo que certifica que un de producto procede de una zona geográfica determinada, y que la calidad del mismo corresponde también con la obtenida en dicha zona.

El sello IGP acredita que un producto es originario de una zona geográfica concreta, tanto por la procedencia como por sus cualidades, y que o la producción, o la transformación o la elaboración se han ejecutado en dicha zona. En el proceso, al menos una de estas tres partes, debe haberse realizado en el lugar geográfico indicado.

Existe una normativa europea que establece los requisitos para asignar estas certificaciones. Los distintos consejos reguladores, tanto de las denominaciones de origen como de la indicación geográfica protegida, velan por la correcta aplicación de estos criterios por parte de los productores.

Para solicitar la inscripción de un producto en el registro comunitario de IGP y obtener el sello hay que dirigirse a la Consejería de Agricultura de cada comunidad autónoma o, si afectara a más de una de ellas, al Ministerio de Agricultura.

¿Por qué se protegen con este distintivo los productos Agroalimentarios?

Esta regulación persigue fomentar la diversificación en la producción agrícola y alimentaria. En segundo lugar, evitar los usos indebidos de los nombres de los productos y su imitación. Y por último, facilitar al consumidor una información más completa y detallada para ayudarle en su decisión de compra.

En Almería, en el sur de España, con unas condiciones climatológicas excepcionales, junto al Parque Natural Cabo de Gata Níjar, los agricultores llevan décadas cultivando con mucho mimo un tomate único, el Tomate La Cañada, el primero y único en ser reconocido como Indicación Geográfica Protegida en España.

El Tomate La Cañada es sinónimo de calidad, ya que el producto está certificado con el sello de calidad de la Indicación Geográfica Protegida (IGP) Tomate La Cañada.

El Tomate La Cañada ha sido cultivado a lo largo de muchos años por los agricultores de esta zona, dedicándole a lo largo del tiempo mucho esfuerzo, obteniendo como resultado un fruto con unas características singulares y que lo diferencian de los demás.

Gabinete de Comunicación.

IGP Tomate La Cañada.