Historia

Desde hace décadas se viene cultivando en Almería, junto al Parque Natural de Cabo de Gata-Níjar, el Tomate La Cañada, un producto único que aprovecha unas condiciones climatológicas excepcionales, su privilegiada ubicación y el esfuerzo y desempeño de los agricultores que se esmeran día a día para conseguir que se haya convertido en el primero con Indicación Geográfica Protegida en España, un reconocimiento que le convierte en singular y le aporta un valor diferencial.

Tanto el Campo de Níjar como el Bajo Andarax tienen una larga tradición en el cultivo de tomate, aunque fue con la llegada de la década de los 60 cuando esos cultivos comenzaron a alcanzar un mayor protagonismo y se ampliaron hasta alcanzar otras zonas como La Vega de Almería y otros puntos del extrarradio de la capital como Los Llanos de La Cañada, lugares que se distinguen por una mayor aridez.

El otro momento clave de esta evolución llegó con la apuesta, ya en la década de los 70, por los cultivos protegidos, que permitió cambiar los calendarios de producción y cosechar en invierno en unas condiciones aceptables. Esto provocó un vuelco a la hora de rentabilizar esa producción y los agricultores optaron por compatibilizar las zonas abiertas en las que trabajar durante el otoño y las protegidas para recolectar en invierno.

En un principio, se plantaron variedades de ciclo corto, con entre cinco y seis ramilletes y una producción que oscilaba entre los 30.000 y los 40.000 kilos por hectáreas. Alguna de estas variedades se han mantenido inalterables al paso del tiempo, como el Asurcado, que se ha convertido, con el paso de los años, en el gran referente en cuanto a sabor de la zona, con un importante consumo en el mercado nacional entre clientes que demandan altos niveles de calidad y con una cotización en origen que alcanza los 8 euros por kilo.

El Redondo Liso fue el tipo comercial con el que se iniciaron las exportaciones, contando con una buena aceptación en el mercado interior. Este mercado se convirtió en el gran sustento de la zona, aunque con el tiempo las exportaciones fueron ganando peso y, mientras algunas zonas buscaban su consolidación a nivel nacional, La Cañada quedó un tanto estancada a la búsqueda de un producto que ofreciera una mayor resistencia a un transporte de varios días. Fue a mediados de los 80 cuando se consiguió un tomate vigoroso y con garantías que se pudo lanzar a la conquista del viejo continente, comenzando por Italia y llegando a otras muchas naciones en un corto espacio de tiempo. Los agricultores, para ello, realizaron importantes inversiones, creando estructuras renovadas, de mayor altura y mejor ventilación, y con plantaciones de mayor dimensión capaces de ofrecer un producto de mejor calidad.

También en los 80 las variedades Oblongo y Cereza se implantaron en Níjar con unas características singulares marcadas por factores hidrológicos y propios de la climatología. Su éxito en los mercados internacionales fue indiscutible llegando a toda Europa, pero también a Estados Unidos o Canadá. Durante los últimos años, la zona de cultivo se ha ido ampliando hacia el Levante, manteniendo a la Comarca de Níjar como la zona que ofrece una mayor.

Logo IGP tomate la cañada

El Sol, alimento de la tierra; un clima excepcional durante todo el año y el Mar Mediterráneo que se mueve en un espacio único, el Parque Natural Cabo de Gata - Níjar, son los elementos naturales que inundan de vida esta tierra. Las especiales condiciones de los campos de La Cañada convierten a esta zona en el centro productor de un tomate con cualidades extraordinarias reconocido por los mercados más exigentes.