Obtención del producto

Con una gran meticulosidad se trabaja la tierra para obtener un ‘Tomate La Cañada’ que tenga la máxima calidad. Esto contempla el cuidado del entorno, un máximo ahorro de agua mediante la técnica del riego por goteo y el almacenamiento de agua de lluvia, sistemas naturales de producción, como pueden ser la polinización con abejorros o el control biológico de las plagas, implantación de sistemas de trazabilidad, seguridad alimentaria y rigurosos controles de calidad que se desarrollan durante todo el proceso.

Estas son las claves para conseguir la certificación de la producción conforme a la norma de producción controlada de AENOR UNE 155.102 con alcance Global GAP, lo que garantiza que los procesos de producción siguen estrictos protocolos y controles, siendo además necesario tener la producción acogida a la Indicación Geográfica Protegida Tomate La Cañada certificada según esta norma y/o según el reglamento de producción integrada en cultivos hortícolas protegidos y/o según el R (CEE) 834/2007 sobre la producción y el etiquetado de productos ecológicos, así como seguir los requisitos exigidos en estas normativas para la obtención del producto.

Marcos de plantación.

Los marcos de plantación varían según la variedad que se cultive, pues depende del porte de la planta y están comprendidos entre 1-1,5 m x 0,5 m y las técnicas de cultivo utilizadas son conformes a las normas citadas anteriormente: UNE 155.102.Hortalizas frescas. Producción Controlada. Tomate., Reglamento específico de Producción Integrada en cultivos hortícolas protegidos y/o Reglamento (CEE) 834/2007 sobre la Producción y Etiquetado de productos ecológicos.

Fases del proceso de elaboración.

Las operaciones de manipulación se realizan de manera separada y atendiendo a las peculiaridades del producto. En este sentido, se diferencia entre partidas en la central hortofrutícola, mediante tablillas de colores o separación espacial en las líneas entre ambas, según cada empresa.

El producto, con su correspondiente certificación, es almacenado en las zonas habilitadas donde espera de su incorporación a la cadena de manipulación. Las partidas de producto controlado, las de producto acogido a la Indicación Geográfica, quedan almacenadas por separado de las de producto no controlado.

En la recolección en racimo se realiza la preparación del mismo, cortando aquellos tomates que se revelan como inservibles porque presentan un estado de madurez inapropiado, son los tomates de color verde o con recorte de tallos. Se procura dejar los racimos con una presentación homogénea en color y también en tamaño. Una vez que se ha realizado esta preparación previa por parte del agricultor en sus fincas o de los envasadoras en la central hortofrutícola, el producto pasa a la línea de manipulación de producto. El tomate en racimo recolectado en campo presenta restos de partículas, como pueden ser polvo o restos de hojas, ante lo que se inicia un nuevo paso que es el de llevarlo al túnel de lavado y secado. En la recta final del proceso, los envasadores u operarios son los encargados de ir colocando manualmente los racimos en los envases correspondientes, que posteriormente serán llevados a los palés.

En las variedades recolectadas de forma individual, en suelto, los tomates se incorporan a la línea de manipulación mediante el vaciado de los envases que los contienen. Se realiza de forma automática, mediante una maquinaria que está diseñada de forma específica para esta función y después pasa al túnel de lavado y secado.

Una vez que se encuentra en la calibradora el tomate, sea redondo liso, asurcado y oblongo o alargado, pasa por una preselección mediante la cual se separan los tomates cuyo calibre sea igual o superior a 47 mm de los que no lo sean. Los tomates de calibre inferior pasan a ser de estrío y los de igual o superior a 47 mm deben pasar a la fase de calibración por color y peso.

En el tomate cereza se proceden a separar los tomates cuyo calibre son superiores a 20 mm de los que no lo sean, aunque como establece el reglamento (CE) Nº 790/2000 de la Comisión de 14 de abril de 2000, las disposiciones relativas al calibre mínimo de los tomates clasificados en las categorías Extra y I no se aplicarán a los tomates cereza.

Una vez realizada esta doble clasificación, el tomate se distribuye por la máquina en las diferentes líneas de envasado, en las cuales se realiza una diferenciación entre los de primera categoría del resto. Tan solo los tomates clasificados en categoría primera son envasados como producto acogido a la Indicación Geográfica. Cuando los tomates están envasados en cajas de cartón o de plástico se procede al montaje de palets. La mercancía se pesa por partidas, obteniendo el correspondiente albarán de partida que se coloca de forma visible.

abejorro
Logo IGP tomate la cañada

El Sol, alimento de la tierra; un clima excepcional durante todo el año y el Mar Mediterráneo que se mueve en un espacio único, el Parque Natural Cabo de Gata - Níjar, son los elementos naturales que inundan de vida esta tierra. Las especiales condiciones de los campos de La Cañada convierten a esta zona en el centro productor de un tomate con cualidades extraordinarias reconocido por los mercados más exigentes.