Sistemas de cultivo

Los cultivos protegidos como los del ‘Tomate La Cañada’ se distinguen por diferentes vertientes como el reducir las necesidades del agua, permitiendo una optimización máxima del líquido elemento y reduciendo de manera significativa los costes de producción. Estas estructuras también permiten resguardar las cosechas de las bajas temperaturas, evitando que el frío pueda suponer una merma de calidad en el producto o incluso su pérdida. Igualmente, se reduce las consecuencias del impacto del viento, un factor muy a tener en cuenta en una provincia como la almeriense y se limitan los efectos de los climas áridos o desérticos.

Este sistema es, además, de gran efectividad frente a muchas de las amenazas que se pueden cernir sobre un cultivo, caso de plagas, enfermedades, gusanos tanto redondos como cilíndricos, malas hierbas, pájaros y otros depredadores que ponen en peligro el producto. También es destacable el mayor aprovechamiento de la energía solar, una fuente ilimitada y generadora de otros tipos de energía.

Las estructuras de los cultivos protegidos potencian la calidad del tomate y preservan sus recursos, tanto en lo referente al agua como a las condiciones del suelo. El sistema, de la misma forma, permite ofrecer una regularidad en cuanto a la oferta, dando estabilidad en cuanto a la disponibilidad del producto en los mercados.

invernadero
Logo IGP tomate la cañada

El Sol, alimento de la tierra; un clima excepcional durante todo el año y el Mar Mediterráneo que se mueve en un espacio único, el Parque Natural Cabo de Gata - Níjar, son los elementos naturales que inundan de vida esta tierra. Las especiales condiciones de los campos de La Cañada convierten a esta zona en el centro productor de un tomate con cualidades extraordinarias reconocido por los mercados más exigentes.