Suelo

El ‘Tomate La Cañada’ mantiene una vinculación histórica con el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, lo que le implica un indiscutible valor añadido a unos productos que se obtienen de forma tradicional y que representan, a día de hoy, un ejemplo de sostenibilidad social y medioambiental, valores cada vez más reconocidos por los consumidores. Los terrenos llanos que abarcan desde la zona de la vega del río Andarax - Almería hasta los campos de Níjar, son aluviales, es decir, que tienen origen fluvial, poco evolucionados aunque profundos. Aparecen en las vegas de los principales ríos y la superficie presenta elevación por aporte. Los suelos aluviales son suelos con perfil poco desarrollado formados de materiales transportados por corrientes de agua. Por otro lado predominan los suelos de dunas y materiales arenosos, con un 95% de arena. Son suelos profundos, que, por lo general, se han desarrollado a partir de la roca caliza con una fertilidad en general baja y que se encuentran sometidos a intensos procesos de erosión. Los suelos del área geográfica delimitada están afectados por la salinidad, la cual se ha producido, especialmente, por la utilización para riego de aguas ricas en sales procedentes de la unidades hidrogeológicas 06.11 y 06.12, cuyas facies predominantes son cloruradas sódicas. Los dos grupos de suelos dominantes en la zona son los fluvisoles calco-sálicos, suelos muy salinos, y los antrosoles salicumulicos, que también presentan una salinidad acusada. Los suelos en los que se cultiva el ‘Tomate La Cañada’ se ajustan a la definición de suelos salino-sódicos, como todos aquellos que tienen alto valor de la conductividad eléctrica en el extracto de saturación, ya que presentan una conductividad eléctrica en el extracto saturado (CEes) > 4dSm-1, un porcentaje de sodio intercambiable (PSI)>15% y un pH<8.5. En concreto el pH del suelo gira en torno a la neutralidad (7.5), mientras que la CEes alcanza valores cercanos a 7 dS/m. En este sentido indicar que el 70% de los suelos de cultivo que se encuentran dentro del área geográfica delimitada presentan conductividades eléctricas superiores a 6 dS/m, lo que refleja la alta salinidad que presentan la mayoría de los suelos de la zona, determinada por el elevado porcentaje de cloro y sodio intercambiable. El tomate acogido a la Indicación Geográfica Protegida ha de cultivarse en suelos cuya conductividad sea igual o superior a 4,5 dS/m. Con respecto al PSI, se puede observar como el ‘Tomate La Cañada’ se cultiva en suelos con valores de PSI más altos (suelos sódicos-salinos) que los cultivados en las otras zonas. De esta forma, los suelos donde se cultiva el “Tomate La Cañada”, presentan un porcentaje de sodio intercambiable (PSI) mayor al 15%, mientras que el resto de zonas de cultivo presentan unos PSI inferiores, incluso llegando a ser, en el caso del Poniente Almeriense, un 50% inferior al suelo del Tomate La Cañada.
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El Sol, alimento de la tierra; un clima excepcional durante todo el año y el Mar Mediterráneo que se mueve en un espacio único, el Parque Natural Cabo de Gata - Níjar, son los elementos naturales que inundan de vida esta tierra. Las especiales condiciones de los campos de La Cañada convierten a esta zona en el centro productor de un tomate con cualidades extraordinarias reconocido por los mercados más exigentes.