Así se cultiva IGP TOMATE LA CAÑADA
La Cañada
Clima

La zona geográfica en la que se produce el ‘Tomate La Cañada’ está englobada en la zona clasificada climatológicamente como árida y subdesértica, es decir, de hecho, se trata de la zona más árida de Europa y se distingue por unas lluvias escasas y la ausencia de heladas, hasta el punto de que puede hablarse de un ‘desierto árido’

Las precipitaciones apenas alcanzan una media anual comprendida de entre 200 y 400 mm, con una temperatura media anual elevada entre 16.8 y 18.3 ºC y por un gran poder evaporante de la atmosfera, es decir, que el paso del estado líquido o sólido al gaseoso se realiza con absorción de calor, lo que origina que el estado de agitación de las moléculas aumente y rompan los enlaces que hay entre ellas, pasando a un estado de mayor agitación. Este paso se realiza con un enfriamiento del agua en estado líquido o sólido al ceder energía calorífica a algunas de sus moléculas para que adquieran un estado de activación mayor.

Las precipitaciones se caracterizan por ser torrenciales e irregulares, tanto en parámetros mensuales como anuales. Las condiciones naturales unidas a las características hidrogeológicas de la zona, explican la ausencia de aguas superficiales, por lo que se hace necesario recurrir inexorablemente a la explotación de los recursos hidráulicos subterráneos. Al referirnos a esas aguas superficiales hablamos de las aguas abiertas a la atmósfera y sujetas a escorrentía que siguen el camino que le ofrece menor resistencia.

Esta elevada temperatura media anual, unida a la baja precipitación media anual, aseguran un fuerte proceso de evapotranspiración, pérdida de humedad de la superficie por evaporación directa junto con la pérdida de agua por transpiración de la vegetación y un escaso drenaje, lo que permite que las sales solubles permanezcan en el suelo y eleven su conductividad eléctrica.

Parte de las características climáticas de la zona delimitada son el resultado de la circulación general atmosférica que determina el clima peninsular, pero, al mismo tiempo, es también determinante la posición relativa que la zona ocupa dentro del solar hispánico, en el ángulo sudoriental, por lo tanto en la posición más alejada posible del camino que recorren las masas de aire que contribuyen a la formación del clima peninsular, y junto a ello, fuertemente influenciado por el gran desierto africano.

A todo esto se unen las condiciones locales, encontrándose la zona amurallada al Norte por importantes masas montañosas como Sierra Nevada y Sierra de Los Filabres y algo más al sur por Sierra Alhamilla y Sierra Cabrera, así como por la Sierra de Gador al Oeste, que aíslan la zona de las influencias septentrionales y de los vientos del Oeste y del Norte, a lo que se une la posición de la zona junto al Mar Mediterráneo por el Sur y el Este.

Esta situación a sotavento de las masas de aire septentrionales, unido a su latitud y a la influencia del mar Mediterráneo, otorgan a la comarca unas condiciones térmicas excepcionales. La humedad relativa media anual es del 73%, cifra que es debida a una gran regularidad de esta humedad a lo largo del año, no conduciendo esta humedad relativa siempre a la condensación, de tal modo que la zona se caracteriza por su escasez en días de niebla.

Precipitaciones
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Humedad
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Suelo
El ‘Tomate La Cañada’ mantiene una vinculación histórica con el Parque Natural Cabo de Gata-Níjar, lo que le implica un indiscutible valor añadido a unos productos que se obtienen de forma tradicional y que representan, a día de hoy, un ejemplo de sostenibilidad social y medioambiental, valores cada vez más reconocidos por los consumidores. Los terrenos llanos que abarcan desde la zona de la vega del río Andarax – Almería hasta los campos de Níjar, son aluviales, es decir, que tienen origen fluvial, poco evolucionados aunque profundos. Aparecen en las vegas de los principales ríos y la superficie presenta elevación por aporte.
Los suelos aluviales son suelos con perfil poco desarrollado formados de materiales transportados por corrientes de agua. Por otro lado predominan los suelos de dunas y materiales arenosos, con un 95% de arena. Son suelos profundos, que, por lo general, se han desarrollado a partir de la roca caliza con una fertilidad en general baja y que se encuentran sometidos a intensos procesos de erosión.
Los suelos del área geográfica delimitada están afectados por la salinidad, la cual se ha producido, especialmente, por la utilización para riego de aguas ricas en sales procedentes de la unidades hidrogeológicas 06.11 y 06.12, cuyas facies predominantes son cloruradas sódicas. Los dos grupos de suelos dominantes en la zona son los fluvisoles calco-sálicos, suelos muy salinos, y los antrosoles salicumulicos, que también presentan una salinidad acusada.
Los suelos en los que se cultiva el ‘Tomate La Cañada’ se ajustan a la definición de suelos salino-sódicos, como todos aquellos que tienen alto valor de la conductividad eléctrica en el extracto de saturación, ya que presentan una conductividad eléctrica en el extracto saturado (CEes) > 4dSm-1, un porcentaje de sodio intercambiable (PSI)>15% y un pH<8.5. En concreto el pH del suelo gira en torno a la neutralidad (7.5), mientras que la CEes alcanza valores cercanos a 7 dS/m. En este sentido indicar que el 70% de los suelos de cultivo que se encuentran dentro del área geográfica delimitada presentan conductividades eléctricas superiores a 6 dS/m, lo que refleja la alta salinidad que presentan la mayoría de los suelos de la zona, determinada por el elevado porcentaje de cloro y sodio intercambiable.
El tomate acogido a la Indicación Geográfica Protegida ha de cultivarse en suelos cuya conductividad sea igual o superior a 4,5 dS/m. Con respecto al PSI, se puede observar como el ‘Tomate La Cañada’ se cultiva en suelos con valores de PSI más altos (suelos sódicos-salinos) que los cultivados en las otras zonas.
De esta forma, los suelos donde se cultiva el “Tomate La Cañada”, presentan un porcentaje de sodio intercambiable (PSI) mayor al 15%, mientras que el resto de zonas de cultivo presentan unos PSI inferiores, incluso llegando a ser, en el caso del Poniente Almeriense, un 50% inferior al suelo del Tomate La Cañada.

SISTEMA DE CULTIVO Y OBTENCIÓN DEL PRODUCTO

SISTEMA DE CULTIVO

Los cultivos protegidos como los del ‘Tomate La Cañada’ se distinguen por diferentes vertientes como el reducir las necesidades del agua, permitiendo una optimización máxima del líquido elemento y reduciendo de manera significativa los costes de producción. Estas estructuras también permiten resguardar las cosechas de las bajas temperaturas, evitando que el frío pueda suponer una merma de calidad en el producto o incluso su pérdida. Igualmente, se reduce las consecuencias del impacto del viento, un factor muy a tener en cuenta en una provincia como la almeriense y se limitan los efectos de los climas áridos o desérticos.

Este sistema es, además, de gran efectividad frente a muchas de las amenazas que se pueden cernir sobre un cultivo, caso de plagas, enfermedades, gusanos tanto redondos como cilíndricos, malas hierbas, pájaros y otros depredadores que ponen en peligro el producto. También es destacable el mayor aprovechamiento de la energía solar, una fuente ilimitada y generadora de otros tipos de energía.

Las estructuras de los cultivos protegidos potencian la calidad del tomate y preservan sus recursos, tanto en lo referente al agua como a las condiciones del suelo. El sistema, de la misma forma, permite ofrecer una regularidad en cuanto a la oferta, dando estabilidad en cuanto a la disponibilidad del producto en los mercados.

OBTENCIÓN DEL PRODUCTO

Con una gran meticulosidad se trabaja la tierra para obtener un ‘Tomate La Cañada’ que tenga la máxima calidad. Esto contempla el cuidado del entorno, un máximo ahorro de agua mediante la técnica del riego por goteo y el almacenamiento de agua de lluvia, sistemas naturales de producción, como pueden ser la polinización con abejorros o el control biológico de las plagas, implantación de sistemas de trazabilidad, seguridad alimentaria y rigurosos controles de calidad que se desarrollan durante todo el proceso.

Estas son las claves para conseguir la certificación de la producción conforme a la norma de producción controlada de AENOR UNE 155.102 con alcance Global GAP, lo que garantiza que los procesos de producción siguen estrictos protocolos y controles, siendo además necesario tener la producción acogida a la Indicación Geográfica Protegida Tomate La Cañada certificada según esta norma y/o según el reglamento de producción integrada en cultivos hortícolas protegidos y/o según el R (CEE) 834/2007 sobre la producción y el etiquetado de productos ecológicos, así como seguir los requisitos exigidos en estas normativas para la obtención del producto.

CALENDARIO DE PRODUCCIÓN

Calendario de producción